Y VOS, ¿SABÉS MANEJAR TUS EMOCIONES?

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Las emociones juegan un papel importante en nuestra vida. Para lograr nuestros objetivos, manejar aquellas sensaciones que nos inquietan, demanda cada vez más atención y consciencia.
Las emociones están presentes en todo momento, en una mesa final o en el primer día de trabajo. Mientras se van presentando, conviene que sean escuchadas para logar un resultado óptimo pero además para que podamos aprender a mejorar como personas y en consecuencia para relacionarnos mejor con otros. Poder desarrollar nuestra inteligencia emocional, de la cual hoy todos hablan, posibilita una buena adaptación ante los cambios que se generan en nuestro entorno. Cambios que, según como sean interpretados y procesados, repercutirán de una u otra manera en nosotros. Integrantes de nuestro instituto hablan sobre la necesidad de aprender de estas manifestaciones.
En el IES todos hemos pasado por el estrés de una mesa de examen o del primer gran día en un trabajo nuevo, y es en estos momentos en que las emociones afloran. Saber manejarlas no solo sirve para momentos de desarrollo académico sino que actualmente saber manejarlas nos permite movernos de otra manera en la vida: “son respuestas psicológicas y biológicas adaptativas en relación a nuestro entorno (emociones), sirven para protegernos de situaciones, experiencias o fenómenos que pueden causarnos daño […] Todas las personas las experimentamos, algunas son agradables y otras desagradables, activando reacciones complejas en todo el organismo. Esto las diferencia de los sentimientos, que son más estables y duraderos”, explicó Daniela Lobos responsable de la cátedra Psicología de la Comunicación y Profesora de Yoga.
Parece que adaptarse a cada momento y sobre llevarlos es una necesidad para poder interactuar e intercambiar con el entorno: familia, amigos, pareja, trabajo, etc. Sobre esta línea de las consecuencias sociales en el manejo de estas sensaciones, la Licenciada en Logorientación Emocional y docente del IES; Johana Beleda, sostiene que “la emoción pueden valorarse, evaluarse dependiendo del estímulo que lo genere, […] la respuesta tendrá relación con el nivel de impulsividad y las reacciones emocionales que brindamos como habilidades sociales , por ejemplo si alguien cancela un almuerzo conmigo y lo que siento es ira seré juzgada por mi alrededor ya que el estímulo generó ira en lugar de desánimo. Por eso también tiene que ver con mis habilidades sociales de comunicar lo que siento”remarcó.
Transformar estas sensaciones en positivas o útiles es quizá la manera de afrontarlas y superarlas para hacer algo productivo de ellas. Para las profesionales consultadas es posible lograrlo teniendo en cuentas que es importante saber que se necesita de un proceso de aprendizaje: “Cuando vamos creciendo, las diferentes experiencias nos van haciendo más hábiles para gestionarlas. Esto depende de cada persona, sus experiencias, motivaciones y el entorno, pero en general, vamos aprendiendo a gestionar las emociones. Es importante entender que esto no significa reprimirlas –negarlas e impedir su expresión- si no, “refrenarlas”, es decir, canalizarlas por medio de la voluntad para que esos impulsos nos jueguen a favor en diferentes circunstancias” comentó la docente Lobos.
La Licenciada Beleda remarca esta posibilidad de utilizar la inteligencia emocional en forma positiva y a favor de uno para lograr buenos resultados: “La inteligencia emocional hay que desarrollarla, y solo se logra atravesando situaciones que me impliquen emocionalmente, aunque parezca obvio. Para desarrollar esta inteligencia debemos conocer las 5 dimensiones que Daniel Goleman (Psicólogo y referente de esta temática) propone para su mejor manejo”:
1- Autoconocimiento: Es una habilidad de implica “frenar a mirarme” y hacer consciente qué siento. La pregunta sería ¿qué siento cuando estoy por entrar a rendir? (ejemplo).
2- Autoregulación: Manejarlo, autocontrolarlo, adaptarse; de esto se trata. Si yo identifico lo que siento lo hago consciente y a partir de allí, puedo regular mis emociones.
3- Automotivación: “Yo lo puedo hacer, yo lo puedo lograr” No se trata de frases triviales sino de “creerlo”. Si yo lo creo realmente, energéticamente acomodo todo mi ser para lograrlo. Es muy necesaria la confianza.
4- Empatía: Ya sé que siento yo, ahora es momento de conocer, reconocer y entender “qué sienten los demás”intentando cultivar afinidad con los otros.
5- Relaciones interpersonales: No vivo solo en el mundo, por eso estas cuatro dimensiones no tendrían razón de ser si no las aplico en mis vínculos con otros. Interpretar adecuadamente las situaciones y todas mis redes sociales ayudará al desarrollo de mi Inteligencia Emocional.
Ante una mesa de examen, o sensaciones parecidas.
Sandra Barros, estudiante de Enfermería, aportó desde su recorrido en la carrera y desde sus estudios sobre Gestáltica y Yoga en España sostiene que el manejo de las emociones en momentos de tensión como una mesa de examen final se pueden relativizar: “sabemos que estudiamos, nadie se muere por reprobar, debemos relativizar y pensar en que podemos intentarlo de nuevo y no pasa nada, es importante respirar para enfrentar una situación así, respirar es estar en el presente. Ni me voy a la ansiedad de pensar que me va a ir mal o pensar en todo lo malo que nos ha pasado” expresó sobre la recurrente fantasía catastrófica que condiciona previamente”.
Siendo inteligentes en el manejo de la emociones, Sandra sostiene que la exteriorización de esas sensaciones de derrota u ofuscación es importante trabajarlas: “¿por qué nos quedamos con esa bola de malas sensaciones adentro y no lo compartimos? No sé qué tienen aquí, que parece que llamar a alguien y contarle lo mal que estamos pareciera estuviera prohibido. Aquí nadie se expone, no sé qué miedos tienen los argentinos de quedar expuestos, pero si no hablo y no trabajo con mi problema tampoco vendrá la felicidad” expresó Sandra, inmigrante española.
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